Dos cuentos memorables de Gogol

Dentro de la majestuosa literatura que se hizo en Rusia en el siglo XIX, las novelas se han llevado la fama con el paso del tiempo. ‘Anna Karenina’ y ‘Guerra y paz’, de León Tolstói, o ‘Crimen y castigo’ y ‘Los hermanos Karamazov’, de Fiodor Dostoievski, son algunos ejemplos de la gloria de las novelas rusas del diecinueve. Otros grandes escritores de la misma centuria, como Alexandr Pushkin, también destacaron con novelas como ‘La hija del capitán’.

Pero en la primera mitad del XIX brilló en Rusia un polifacético y versátil escritor llamado Nikolai Gogol, quien fue capaz de hacer muy populares sus peculiares cuentos y relatos cortos. Entre sus escritos, hay dos cuentos que destacan, como son ‘La nariz’ y ‘El capote’, cuya esencia literaria y prosa llegaron incluso a inspirar la escritura del grandioso Fiodor Dostoievski.

En ‘La nariz’, Gogol refleja ese clima extraño, tenebroso e inquietante del San Petersburgo del XIX. Un hombre se despierta un buen día y al mirarse al espejo descubre que ha perdido la nariz. Con esta premisa tan surrealista a priori, Gogol es capaz de recorrer las avenidas de San Petersburgo y de retrata las diferencias de clases existentes; la propia nariz ha cobrado vida y ha alcanzado un estatus mayor que el de su dueño en otra persona. Más tarde, el gran Dmitri Shostakovich se inspiró en el relato para crear una ópera.

La ficción más mordaz y descarnada y el influjo de lo fantástico, igual que ocurriera en ‘La nariz’, también tiene lugar en ‘El capote’, cuento que narra las peripecias de Bashmachtin y de su uniforme de funcionario público. Valiéndose de una narración inquietante y en ocasiones hasta humorística, Gogol logra reflejar las costumbres de los rusos de la época y de poner el dedo en la llaga acerca de las desigualdades existentes bajo el poder de los zares.