La literatura: el gran filón del cine

Los guionistas cinematográficos a veces hacen grandes trabajos. Pero no todos los argumentos que vemos en la gran pantalla son originales, en absoluto. La literatura es fuente inagotable de ideas para el cine. Unas veces se trata versiones cuidadas y exquisitas, otras, lamentablemente, no tanto.

Aconsejando siempre leer las obras, que es donde se aprecian todos los matices y giros de las historias, vamos a hacer un repaso por esos libros que han inspirado grandes películas… o al menos megaproducciones.

En el apartado de ciencia ficción se han adaptado auténticas sagas, desde el mago más conocido de todos los tiempos, Harry Potter, hasta las Crónicas de Narnia, Crepúsculo, Parque Jurásico o El señor de los anillos.

Y en cuestiones terroríficas, la literatura también ha aportado grandes títulos al cine. Inolvidables las versiones de El exorcista o de Carrie, esta última del archiconocido Stephen King. Todo ello sin olvidar el Drácula de Bram Stoker.

Pero lo clásicos también han tenido su reflejo en la gran pantalla. Desde Los miserables, de Víctor Hugo, a Orgullo y prejuicio o Sentido y Sensibilidad, de Jane Austen; desde Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas a Romeo y Julieta, de Shakeaspeare.

Y, por supuesto, la literatura del último siglo se ha visto reflejada con autores muy variados. Podemos hablar de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway; de Como agua para chocolate, de Laura Esquivel; de El amor en tiempos de cólera, de García Márquez; o La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.

Todo ello sin olvidar best-sellers como El código da Vinci de Dan Brown; El nombre de la rosa de Umberto Eco; o La catedral del Mar, de Ildefonso Falcones.

Películas casi siempre recomendables, pero mucho más es leer las novelas que las han inspirado, porque a veces la versión cinematográfica se queda corta, muy corta. Y es que la palabra escrita siempre tendrá una magia especial.