“La desaparición de Stephanie Mailer”: una ola de aire fresco para el género negro

Tras crear la exitosa novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, Joël Dicker vuelva a irrumpir en las librerías con otra novela de género negro titulada “La desaparición de Stephanie Mailer”. A priori sus novelas no pertenecen a ese género, pero luego de que sus lectores se adentran en su mundo policiaco lleno de crímenes, detectives y extravíos, todas las leen como si del género negro se tratase. Lo fascinante de los mundos que Dicker construye a base de letras es que una vez que pasas por ellos no podrás olvidarlo, tal como dijo el escritor en una entrevista para El País: “Admito que no soy un erudito en el género, pero siempre trato de que los lectores de mis novelas sientan que estuvieron en otro mundo al digerir mis historias”

Con su última obra, La desaparición de Stephanie Mailer, lo logró con creces. En España la novela fue traducida por María Teresa Gallego y Amaya García para la editorial Alfaguara. Esta nueva novela de Dicker versa sobre una periodista desaparecida luego de principiar su investigación de la muerte del alcalde y su respectiva familia en la localidad ficticia de los Hamptons. En sí, el complejo tramado de sentimientos y emociones de la novela la hacen una clara oda al género, que respira su propio aire y enriquece a un género que parecía estar totalmente estancado.

Dicker en sus vacaciones de verano, al igual que el personal de Cerrajeros, siempre va Estados Unidos y fue allí donde declaró un medio anglosajón que los actos violentos, la sangre y los crímenes gratuitos no le parecen interesantes, lo que sí es interesante para él son los crímenes no cometidos, las personas que no son criminales y aun así pueden matar a otros y esa clase de cosas más humanas y cercanas con la realidad.

Asegura que el método de escritura de sus novelas es igual que el de lectura, pues el entramado, los saltos temporales y todas las peripecias las va concibiendo mientras escribe y no tiene nada premeditado y pensado con anticipación. Por ende, es incapaz de escribir el final y cualquier otra parte de la novela de manera aislada y luego mezclarlas, ya que de esa manera él perdería el interés en lo que escribe, así como muy probablemente sus lectores también lo harían.

El suizo, además, asegura que la escritura es algo que lo obsesiona y algo de lo que no puede despegarse. Siempre que termina de escribir una novela queda exhausto y seco, prometiendo no volver a hacerlo; una mentira que sólo sostiene 15 días. En esta última novela, Dicker usa un grupo de personajes copioso y se despega de sus antiguas artimañas por no saber si las usaba porque le gustaban o porque les daba éxito. En fin, ya en los mercados o, más bien, en las librerías de España se puede encontrar esta última novela que a buen seguro nos dejará prendidos a ella.